Empezamos en el fondo de una casa. Crecimos acompañándonos. Esta es la historia de cómo un grupo de chicos se convirtió en una familia de entrenamiento.
En 2015, Franco Solan empezó a enseñar los conceptos básicos del kickboxing a chicos de su zona, en el fondo de su casa. Se juntaban por las tardes para moverse, mejorar el estado físico y disfrutar del entrenamiento.
Franco seguía compitiendo en kickboxing y Taekwondo. Enseñar era, por entonces, una forma de compartir lo que más le gustaba. Todavía no había un gran gimnasio ni un proyecto armado: había un lugar para entrenar y personas con ganas de volver al día siguiente.
El Taekwon-do también forma parte de nuestras raíces.2015
Cuando el camino cambió.
El 21 de diciembre de ese año, un accidente automovilístico cambió su vida. Después de la recuperación llegó una noticia difícil de aceptar: ya no podría volver a competir como peleador.
Un recuerdo del archivo de Franco junto al equipo.
La idea de regresar al ring quedó atrás y, durante un tiempo, también se alejó de las artes marciales. Pero el vínculo con sus alumnos seguía ahí. Francisco “Pico” Ramírez, uno de los más jóvenes, había sido de los primeros en preguntarle si volvería a pelear.
Los primeros alumnos. Las ganas de seguir.
Más adelante, una publicación de Ezequiel “Teto” Ruiz volvió a encender las ganas de seguir. Teto era uno de aquellos chicos que habían encontrado en las clases un motivo para entrenar con constancia. Su recorrido le recordó a Franco que lo que enseñaba podía cambiar la vida de otros.
Ezequiel “Teto” Ruiz, uno de los primeros alumnos.
2016
El sueño encontró otra forma.
Franco decidió volver a enseñar, esta vez con un enfoque más competitivo. Ya no sería quien entrara a pelear: sería quien preparara y acompañara a los que lo hicieran.
Retomó los entrenamientos y las clases en un gimnasio de la zona. El 21 de diciembre de 2016, un año después del accidente, rindió el cinturón negro con el maestro Dardo Corbalán. Era una nueva etapa, construida desde otro lugar.
2017
La primera esquina.
El 12 de marzo de 2017 llegó su primera competencia como entrenador, en el torneo El Gran Yo Soy, en el club Leandro N. Alem de General Rodríguez. Pico Ramírez representó a la escuela.
La jornada empezó con el pesaje a las once de la mañana y terminó con su pelea a las diez de la noche. Hubo nervios, una larga espera y hasta un par de tibiales prestados por otros competidores. Pico ganó en el segundo round.
Más allá del resultado, ese día confirmó algo: el sueño seguía vivo, ahora compartido con un equipo.
2017. Los primeros pasos acompañando desde la esquina.
02 / Lo que construimos juntos
En la esquina. En cada clase. En cada paso.
Desde aquellos primeros entrenamientos, Underdogs siguió creciendo con alumnos, profesores y familias que hicieron suyo el proyecto. Llegaron nuevas competencias, nuevos desafíos y chicos que encontraron acá su primera experiencia en las artes marciales.
La competencia es parte de nuestra historia. También lo son las charlas después de entrenar, el compañero que te ayuda y la confianza de volver a intentar.
Hoy, en Pilar, esa misma idea reúne a quienes empiezan desde cero, entrenan por gusto o eligen competir: aprender con respeto y crecer acompañados.
03 / Nuestro archivo
Las personas. Los momentos. La historia.
Entrenamientos, competencias y recuerdos que forman parte de Underdogs. Abrí cada imagen para verla completa.